Ecos en y desde el tinajón

Por Emir GarcíaMeralla

Nota Discográfica del Álbum Manolito Simonet presenta a Simón Roberto.

Hará ya dos años que Manolito Simonet me invitó a su estudio para ser testigo de una de sus sesiones de grabaciones como productor discográfico y para invitarme a la fiesta que cada febrero organiza en Camagüey.

Acomodados en la sala de grabaciones me lanzó el siguiente reto: “…te voy a sorprender… dime si tú has oído esta voz, si le conoces…”; y el tema Realidad y fantasía, de Cesar Portillo de la Luz se dejó escuchar mientras mi memoria –de modo asociativo—intentaba encontrar a quién pertenecía el registro. Hubo un largo silencio. Lo mismo que en una acalorada partida de dominó golpeé con fuerza una mesa auxiliar para acotar “…me paso…”. Ni corto ni perezoso volvió a la carga “…no me digas que no lo conoces; y me dio una segunda oportunidad, solo que esta vez fue una versión del clásico Alma con alma del holguinero Juanito Márquez.

https://www.sandunga.cu/albums/manolito-simonet-presenta-simon-roberto

Escuche nuevamente los dos temas. El o la interprete poseía un registro y una dicción excelentes, pero lo más destacado era su indefinición genérica. Ora sonaba mujer ora voz de adolescente, ora voz de hombre.  Recordé que en Surinam cada año se hace un concurso de cantos de ruiseñores y como parte del mismo se precia la voz que asemeje el canto de esa ave; esa fue mi conclusión, era un ruiseñor lo que estaba escuchando. No había de otra. Cierta desconfianza cruzó mis pensamientos: podría ser una voz fabricada a partir de las posibilidades del mundo digital, o distorsionada; quien sabe qué locura estaba haciendo Simonet y Cía.

“No llevo esa…” afirmé con altivez.

“No pienses más… es la voz de un cantante camagüeyano que se llama Simón Roberto y este es su primer disco… te prometo que lo vas a conocer pronto”. Simonet sonrió complacido: yo había suspendido el examen. Brindamos por ello.

Finalmente, hoy tengo en mi poder el disco debut de Simón Roberto; y digo debut porque a pesar de que ya tiene una carrera de más de cuarenta años, ha sido Simonet y su proyección cultural hacia su ciudad de origen quienes han propiciado esta producción y la posibilidad de que muchos conozcan la gran voz de este hombre.

Manolito Simonet presenta a Simón Roberto, no es disco hecho para buscar gloria; se trata de un documento fonográfico que pretende recoger y reconocer a uno de esos tantos intérpretes que pasan sin penas ni gloria (aparentemente) y en los que los grandes medios no reparan.

Golpe de suerte para Simón Roberto? Tal vez. Aunque no lo creo. Pienso más en el testimonio sonoro de una ciudad, desconocido para la gran mayoría; en esa cofradía de músicos camagüeyanos que nos rodea y a los que admiramos y que nos esta mostrando el talento de su tierra.

Simonet y Germán Velazco –una dupla de fervientes principeños, para usar el gentilicio que define a los allí nacidos—, como orquestadores apuestan a la mejor arma del intérprete: el bolero; y consiguen un producto digno de colección; sobre todo por el riesgo musical que plantean y cómo el cantante reacciona.

Son boleros de siempre. De esos que cantaban nuestras madres y abuelas. Con los que enamoraron muchos cubanos. Son esos boleros que todos pueden cantar.

Pero volvamos al origen.

Llegué a Camagüey y conocí a Simón Roberto. Le escuché cantar y volví a repasar mi memoria. Ciertamente no le conocía, como habrá de ocurrir a los que en este instante tengan este fonograma en sus manos. Le escuché cantar otras canciones que no están en este álbum y comprendí las razones de Manolito Simonet para producir este disco a como diera lugar.

El disco es cultura, talento y voluntad para dejar en la memoria de los hombres el testimonio de una época. Simón Roberto nos llega hoy a nosotros, a usted que también le hará un lugar en su memoria. Mientras disfruta, solo piense en el ruiseñor; el ave del canto más hermoso cuyo trino deslumbra.

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